diumenge 27 de setembre de 2009

Transpirineus 2009 per asfalt, 2ona part

Con los depósitos llenos y un buen desayuno entre pecho y espalda empezamos la ascensión hacia el Port de la Bonaigua, sobrepasando ligeramente los 2000m en su punto mas alto, para cruzar Vielha y despedirnos, por un día, de nuestras tierras catalanas.



El puerto escogido para entrar en Francia fué el Port du Portillon, que por proximidad y por el destino que teniamos planeado visitar era la opción mas óptima, pues nos quedaban muchos quilómetros por delante y muchos puertos de alta montaña que coronar.






Aún así nos dió tiempo de comer un creppe en un puesto junto a la carretera, donde también compramos algo de miel. Como anécdota curiosa, el tendero, con un acento frances que no se podía disimular, se nos quejó que solo comieramos 1 crep por persona, cuando tenia una gran oferta de 12 crepes a un muy buen precio (la verdad es que los crepes eran de dimensiones ajustadas, pero su precio también, solo 50 centimos!). La gente siempre come 12, solo los españoles comeis 1 por persona gritaba el buen hombre, todo un personaje. De esas personas que siempre esperas encontrarte en una ruta para que te haga desconectar un poco del recorrido marcado.




Despues de repasar un poco la ruta sobre el mapa y cerciorarnos que estabamos en el buen camino, seguimos cabalcando rumbo al puerto estrella de nuestra ruta, el Tourmalet.




Poco a poco, o no tan lentamente en algunos tramos, ibamos subiendo y subiendo y adentrandonos mas y mas en el Parc National des Pyrénées, donde el ganado pastaba, ams o menos, libremente por medio de la carretera, cosa que te obligaba a estar bastante atento no fuera que en alguna curba un par de cabras hubieran decidido tumbarse a descansar a la sombra de un pequeño muro...




Puerto de montaña coronamos bastantes, pero en el que mas tiempo pasamos fué en el Col d'Aspin.





Hubiera sido divertido ver como el propiestario de este vehiculo accedia a el... menuda "cabronada"...






Pau es un gran amante de los animales...






Despues de rodar sobre carreteras de alta montaña durante unas 2 horas por fin llegamos al Col du Tourmalet, 42°54′29″N 0°08′46″E, donde muchísimos ciclistas durante el trayecto nos hacían recordar que estabamos pisando uno de los recorridos mas emblematicos del Tour de Francia. Pintadas de animo en el asfalto nos acompañaron hasta llegar a los 2115m de altura que alcanza este puerto, donde hay una escultura rodeada de mas ciclistas que no permite hacer oblidar a quien la visita lo que significa estar en este terreno, cercano al Pic du Midi de Bigorre (2877m) que no pudimos visitar por estar cerrado a los vehículos a motor. Obviamente no ibamos a subir a pie... temas de horario, claro... La verdad es que nos dio un pelín de rabia pues las vistas de los alrededores a tal altitud deben ser espectaculares. Queda pendiente pues!






Vaya, ¿que es eso que sube por la ladera de la montaña? si, será mejor que emprendamos la marcha otra vez porque se acerca niebla. Rapidamente y casi sin darnos cuenta ya la teniamos encima. suerte que empezabamos a descender y ella queria ascender... en algun momento seguro que la dejariamos atras.




Ciertamente lo que mas molesta de la niebla no es el no ver, sino el que se te empapen las gafas de humedad y veas aún menos. Aquí cada uno tiene su técnica... o ir pasandole el guante cada 500 metros o quitartelas y poner cara de chino comiendo limones. Cualquiera de las dos son fatal...






Unos cientos de quilómetros antes de donde teniamos pensado acampar, no recuerdo si cerca de Angelès-Gazost o de Laruns... creo que Laruns, si, definitivamente Laruns, cogimos un devío, bien, cogí un desvio y todos me siguieron hacia, supuestamente el Portalet d’Aneu, y que se convirtió por un error de navegación, en uno de los tramos mas pintoresco y entretenidos del viaje.




Cruzamos un rebaño de ovejas, pisamos tierra, caminos de gravilla, coimos al lado de una presa que creaba un precioso lago... pero desafortunadamente no tenia salida.








De echo no fué muy grabe pues solo eran unos 10 minutos hasta volver al camino correcto pero... cual era el camino correcto? no os fiéis nunca ciegamente del gps y en caso de duda preguntar a los autóctonos de la zona, si y cuando encontréis alguno...! En nuestro caso unos excursionistas nos dieron varias indicaciones (en francés, claro está) con las que pudimos volver a coger la carretera correcta en tan solo unos cientos de metros, en una bifurcación en el pueblo próximo.




Mira tu que bien, ahora llueve... pero nada, cuatro gotas mal contadas que solo sirvieron para tener que reducir la velocidad a causa del asfalto mojado...




El Portalet d’Aneu (1794m), tocando al pic d’Aneu de 2364m, nos anunciaba que solo nos quedaban poco mas de 60 quilómetros hasta Bujaruelo, donde acampariamos la última noche. Antes de llegar al camping nos esperaba una grata sorpresa... 3 quilómetros de pistas abiertas a la circulación rodada por el Parque Natural de Ordesa y el Monte Perdido. Precioso... un lujo a día de hoy encontrar un camping en tal situación.




Registro echo, mugre lavada y tienda montada! Que queda? La cena! y luego una partidita de poker, en la que desplumé varias veces a mis débiles adversarios, con un ColaCao calentito por copa y una banda sonora muy castiza, a ritmo de copla, de fondo.






Hasta ahora habiamos sorteado bien el tema de la llubia. Aunque amenazante nos siguió hasta el último quilómetro pero en Bujaruelo no nos dio tregua y descargó a gusto buena parte de la noche. Esta última parte me la han contado porque ni me enteré que siguió lloviendo una vez cogido el sueño...

9 de la mañana, a recoger y desayunar! Bocadillo de lomo con queso con 70 céntimos de suplemento por el pan con tomate... en Catalunya lo damos gratis...eh? pero oye! un detalle que lo tuvieran en la carta (aunque nosotros lo refregamos, no lo rallamos y se lo echamos por encima!). Muy bueno el lomo, eso si!




Después de despedirnos de los dueños, tristemente empezamos a volver a casa... y mas tristemente por unas carreteras con infinitas rectas... muchas rectas... demasiadas rectas... tantas rectas que me empezaba a salir espuma de la boca y urticaria... total, que paramos a revisar el mapa y buscar una de esas carreteras con muchas letras y muchos números, normalmente dibujadas con trazos finos para proseguir el camino, y hacerlo mucho mas ameno, hacia nuestro punto de origen 3 o 4 días antes.






Última parada para comer algo en Guimerà, donde Pau aprovechará para quitar el último tornillo que le quedaba a su cubre carter (los otros los ha perdido por las vibraciones...) y transpirenaica concluida!




Por cierto, os he contado lo que le ocurrió al intermitente de la Yamaha de Pau pocos quilómetros después de salir, el primer día? Miradlo vosotros mismos!




Solo queda lo peor, asumir que mañana toca trabajar...

divendres 25 de setembre de 2009

Transpirineus 2009 per asfalt, 1era part

Después de varias semanas de exprimir mapas y lugares con información sobre carreteras secundarias y puertos de montaña estaba en condiciones de empezar a dibujar lo que seria un puente largo de moto, curvas y campings.




Al principio me hacia ilusión que todos los que participábamos en esta salida, aprovechando el puente de la Diada de Catalunya, pusiéramos un granito de arena en la confección de la ruta, pero viendo que es mas interesante una jarra de cerveza que el mapa en la mesa del xiringuito (y no os culpo...) pues nada... me di libertad absoluta, y la próxima vez que vayamos a mirar una ruta tendremos que quedar donde no se pueda ni beber ni fumar, eh, Pau...?




La idea era sencilla, recorrer los Pirineos de lado a lado, esta vez por asfalto (todo llegará...), desde el Cap de Creus hasta, en un primer esbozo, el País Vasco. Después de bastantes ideas y recorridos diferentes no llegaremos al País Vasco para poder pasar nuestro último día en medio del Parque Natural de Ordesa y el Monte Perdido. Espectacular...



La primera parada programada de la Etapa 1 de nuestra particular transpirinaica era el Cap de Creus, pasando por Cadaqués, donde llegamos antes de comer, a eso de las 12. La salida estaba prevista a las 6:30 desde Vilafranca, pero un servidor tubo que amarrar el equipaje, pues no se amarra solo, y tardemos un pelín mas... de todas formas a las 7 ja estábamos rodando rumbo a Girona donde nos comeríamos uno de los mejores bocadillos de panceta con queso (y lomo en algún caso) nunca vistos...




Solo comentar que una vez tuve el equipaje amarrado, los guantes puestos, la moto caliente y el casco en su sitio aún pasaron unos minutos de espera a que el colega que daba prisas acabara de vestirse... Si es que siempre tengo que esperaros...




Cadaqués, 42°17′28″N 3°16′38″E, pueblo que vive claramente de cara al mar y en el que no se puede aparcar fácilmente, ni una moto, nos regaló algunas de las vistas mas bonitas de la costa catalana que podemos encontrar.








Después de recorrer un camino entre formaciones rocosas imponentes y el Mar Mediterráneo, nos abrimos paso a través de su Parque Natural, curva tras curva, hasta el Cap de Creus, 42°19′09″N 3°19′19″E, con su faro, sus 67,2 metros de altitud y todos sus visitantes intentando aparcar su coche. Imaginaos como debe estar esta zona en pleno verano... No m’hi veureu pas!






Siempre que se hace una parada un poco larga es buen momento para apretar los cuatro tornillos que siempre se aflojan de la moto o de volver a conectar el cable del cuenta quilómetros de la moto... vaya... lo normal!




Nota: Hacia que rueda va el cable? Hacia la de delante... muy bien... entonces que rueda tendremos que hacer girar para comprobar su correcto funcionamiento...? Si, eso mismo, Pau levantó la trasera. Molt gran Pau!

Con ganas ya de pillar carreteras de costa reviradas, dejamos el Cap de Creus atrás para dirigirnos hacia Francia por Portbou. La verdad es que todo muy bonito pero prefiero 1000 veces más l’Empordà que pocos quilómetros atrás habíamos abandonado.

El paso por esta zona costera de Francia fue mas anecdótico que otra cosa, pues nuestro destino final era volver a Catalunya entrando por Molló, 42°20′58″N 2°24′22″E, mas concretamente por el Coll d'Ares (1513m), nuestra puerta de entrada a tierras catalanas.






Se iba acercando el atardecer y el tiempo empezaba a apretar. La idea era llegar al camping a eso de les 17 o las 18 para tener tiempo de plantar la tienda, ducharnos y preparar la cena con la última luz del día. De momento el planning se cumplía y después de unos 400km llegamos al camping els Solans, pasando primero por Camprodon a por pan, un melón y unas Alter Colas, entre otras cosas. De echo íbamos muy muy bien de tiempo y nos permitimos el lujo de comer en el primer camino no asfaltado que encontramos, aunque fuera el camino que nos conducía al cementerio del pueblo...




Ya en el camping, destacar que Mónica y un servidor montamos nuestra tienda antes que las 2seconds de Pau y Ciscu... ah! y que hice un amiguito nuevo, aunque no nos dijimos mas que “toma” y “gracias”, cada vez que nos cruzábamos por algún lugar del camping nos mirábamos levantando las cejas... que bonito... y es que les dejé la maceta (no la de los geranios, la de goma) para clavar las piquetas. Eran una pareja excursionista que parecía habían echo todo el camino hasta el camping a pié y usaban piedras para clavar la tienda. Una pareja simpática pero poco habladora que a eso de las 20h00 ya estaban durmiendo debido, seguramente, al cansancio que mostraban en sus caras.




De momento el clima nos respetaba y no llovía, de echo no recuerdo si nos llovió la primera noche, creo que alguna gota se descolgó, o quizá era solo la humedad de la zona, próxima a un río.




Una fabada y un cacaolat calentito en el bar del camping, acompañado de una partidita de la oca, y a dormir. El saco no sobraba pero tampoco pasamos frío. Al día siguiente nos esperaba una etapa tranquila, casi puro trámite, para llegar a Esterri d’Aneu, 42°37′48″N 1°7′28″E, dónde Pau nos ofreció su casa para pasar la tarde y la noche.






9 de la mañana, todos en pié! Con mas o menos demora vamos empaquetando trastos y con todo recogido a desayunar algo calentito al bar, otra vez... y es que ¿que tendrán los bares de camping que siempre se gastan tantas horas en sus mesas...? Cafe con leche y pastas acabadas de hacer! El camping era pequeño pero los propietarios se lo curraban.




De Camprodón a Ripoll y de allí a Ribes de Freser para entrar a divertirnos a la Collada de Toses y subir a la Molina. En esta zona me di cuenta de que mi filosofía de viaje ya no es ir a quemar estriberas, me he vuelto un trailero sin prisas... aunque por el camino me ví obligado a rozar un par de veces la pata central contra el asfalto y a adelantar a un par de R’s... y es que la Collada de Toses tiene algo que llama a disfrutarla. Hablando de disfrutarla, quien la disfrutó fué Pau, al que perdí de vista durante unos quilómetros! Hasta que un Mosso d’Esquadra le adelantó. No van con tonterías, madre mía... que manera de adelantar...






Subida a la Molina a comprobar que, efectivamente, si no es invierno no hay nieve, y vuelta a bajar para repostar en la gasolinera al final de la carretera de Toses, donde siempre hay una gran concentración de motoristas repostando.

De este punto hasta Esterri creo recordar que no pasó nada destacable, sinó me acordaría...

Esterri d’Aneu, 42°37′48″N 1°7′28″E, a eso de las 14 ya con las motos descansando bajo cubierto y el equipaje en la casa y es que a las 14:30 nos esperaba en la Bonaigua un chuletón de quilo. Hasta allí subimos en coche, así el que no puede beber vino con la carne solo es uno, aprovechando que Ciscu y Mónica prefirieron acompañarnos sobre cuatro ruedas. Una vez arriba, la gran catastrofe de la salida... solo quedaba un chuetón de quilo... vaya por dios... 800km para que no tenga chumetones de quilo apra todos... pues nada, un chuletón para compartir y... un entrecot de 0,5kg por barba con un buen plato d’Escudella. tendremos que conformarnos con esta alternativa... Espectacular, todo buenísimo!

Con un exceso de alimentación generalizado de vuelta para Esterri a hacer la siesta, que tanto apetecía después de tal banquete, con el convencimiento que no cenaríamos esta noche. Mentira! Cenamos y comimos cacahuetes mientras veíamos una absurda película de unos tíos en un barco gay.

Otro nuevo día empezaba, tercera y mas larga etapa de nuestro recorrido. También la que mas altitud nos haría alcanzar. Tienda nuevamente recogida, pues estaba secándose de la humedad de la primera noche, equipaje montado, casco, botas, pantalones, camiseta, y guantes, no por este orden, puestos, y a la carretera! Ojo! Antes una parada en el horno del pueblo a comprar varios desayunos por cabeza y pan para el día.




Ahora sí todo listo para dirigirnos otra vez a Francia.

dissabte 6 de desembre de 2008

Geocachés del Molí de Vent i del Camí de les Mesquites

Hoy me he levantado perezoso y eso no puede ser… Ya me levanto perezoso de lunes a viernes, solo faltaría que el fin de semana también…

Cámara, GPS, las llaves de la moto (igual si me he levantado un pelín perezoso...), el móvil, todo en la bolsa y de camino a buscar algún geocaché escondido por el mundo. Busco los más cercanos a mi posición actual y veo que hay dos, uno de ellos de camino al otro, ¡genial!

El primero, el del Molí de Vent, está situado en un parque público en Vilanova i la Geltrú, bastante alejado del centro del pueblo, un lugar genial para que las familias vayan a buscarlo sin tener que desplazarse grandes distancias ni encontrarse alguna dificultad por el terreno.

La verdad es que me ha costado un rato encontrar la localización del “tesoro”, muy bien escondido, pues no estaba hoy la precisión de mi GPS muy puesta en faena... ¡pero al fin lo tengo!



Un geocaché de pequeñas dimensiones y sin espacio para objetos ni lápiz en él (importante no olvidarte de traer algo para escribir), sólo unas hojas para poder dejar tu testimonio, aún así, un buen caché por Gubrist.

Después de dejar todo donde y como estaba, empecé a dirigirme hacia el siguiente destino, el camí de les Mesquites.



Cerca del inicio de este camino encontramos la primera pista, y única, para encontrar la localización final, puesto que es un multicache (varias pistas te llevan al punto final donde se encuentra el caché). Al cabo de unos cientos de metros dejo la moto en un lado del camino y sigo mi búsqueda a pié.



Mientras busco empiezo a pensar, al mirar a mi alrededor, que hace no muchos años debía ser una zona con bastantes habitantes, seguramente dedicados a la ganadería y al campo (podemos encontrar bastantes viñedos por los alrededores), por las numerosas masías y casas en ruinas que hay en el lugar. También hay varias (al menos dos) cabañas de pastor, una de ellas reconstruida y en perfecto estado, en un lado del camino del Mas del Artís.

Me salgo del camino principal siguiendo la trayectoria que me marca el GPS y en pocos minutos llego al punto exacto, rodeado de Margallons, que parecian proteger el paradero de la pista con sus afiladas puntas.



De repente empiezo a oír perros y gente hablando… cazadores… pues vaya que bien… y yo entre arbustos buscando “tesoros”… por suerte no me han disparado pensándose que era algún animal… miedo me dan! Vigilando que no vean la localización de lo que estoy buscando, lo cojo disimuladamente y me voy unos metros más allá para descubrir que esconde en su interior la “cajita rosa”.



¡Perfecto! ¡Una pista más clara imposible! ¡¡Las coordenadas finales!!

Una vez introducidas en el GPS me doy cuenta, a simple vista, de donde se encuentra el geocaché. ¡Si no he pasado 100 veces en bici, a pie, en moto, no he pasado ninguna! ¡Incluso me he parado varias veces al lado para admirar el paisaje! Antes de ponerme en marcha hago un par de fotos mas a la zona y una dedicada a Laie (gràcies per comentar al blog de tant en quan), no es nada del otro mundo pero ¡está hecha con macro!



Al poco rato de rodar llego al destino, después de una subida muy dura (si vas en bici o andando claro…) y me pongo a hacer fotos…



… y a buscar el caché, por supuesto… que me cuesta como 15 minutos encontrar… en parte porque durante un periodo de 4 minutos no han dejado de pasar muggles (gente que no sabe que es un geocaché, y si, se llaman como los no mágicos de Harry Potter…) pero al fin estaba allí, justo donde debía estar.



Y nada, con una imagen de unos de mis próximos objetivos os dejo… mañana más!


dilluns 1 de desembre de 2008

Geocaché dels Colls

Mi primer geocaché encontrado!



Este fin de semana he dejado la moto aparcada y me he llevado a mi perra para andar un poquito y acercarme a la Ruta de les Cales, camino que une Vilanova i la Geltrú con Sitges bordeando la costa. La vegetación es claramente mediterránea y, mientras atravesamos varios pinares, podemos observar multitud de “Margallons”, planta típica de la zona y protegida.



El tipo de camino no aguarda sorpresas, estamos en la costa y en el Garraf, por lo que abran piedras enormes enterradas por doquier que nos enseñaran tímidamente la cabeza y que nos acompañarán en los 30 o 40 minutitos que dura el trayecto intentando continuamente que nos torzamos el tobillo (un buen calzado nunca está de más).

Acostumbrado aún a que los días duren bastantes más horas que lo que ahora duran en esta época del año, se me hizo de noche antes de llegar al destino en mi primer intento. De hecho ya lo tenía medio planeado, de ahí que llevara conmigo mi linterna de cabeza y el trípode (con la cámara, claro…). Hacía poco que había parado de llover y en el cielo aún quedaban restos de nubes, por lo que la puesta de sol seria preciosa.

Este geocaché está formado por 4 coordenadas a lo largo de la ruta que nos irán desvelando pistas sobre la coordenada final que deberemos seguir con el GPS para encontrar el tesoro, y ahí está la gracia especial de este en concreto, pues normalmente se da un solo punto a buscar y no “un juego de pistas”. Una iniciativa genial por parte de su creador.



I aquí empieza la búsqueda…

Como veréis, ya al inicio quedaban escasamente 45 minutos de sol, tiempo justo para recopilar las 4 pistas necesarias para ir, al día siguiente, en busca del geocaché.

La primera etapa acabó con unas vistas espectaculares…



Incluso me dio tiempo de jugar un poco con la cámara…



…las luces…



…i también con el movimiento…



…que aunque no se aprecie muy bien era un intento de larga exposición en el mar para crear un efecto muy chulo, si sabes hacerlo… tendremos que seguir practicando…

Día 2 de búsqueda, domingo, 9 de la mañana, esta vez en moto hasta el límite del camino donde ya no se puede circular más con vehículos de motor. Seguiremos a pié pues. Encendemos el GPS, introducimos el waypoint y voila, nos encontramos a tan solo 1 kilometro del destino, eso sí, en línea recta, que serán unos 2 kilómetros totales, 4 contando la vuelta. En una hora debería estar de regreso, contando el desayuno, las fotos y el apalanque. ¡En marcha!

Esta vez sin Ona, mi perra Golden, puedo centrarme más en perderme por la zona y buscar atajos que, en más de una ocasión no me hicieron ganar nada… eso sí, encontré bastantes marcas de hoyos que, posiblemente, había dejado algún animal (¿un jabalí?) la noche anterior, lo que está claro es que un conejo no era…

Muchas veces pasamos al lado de estos refugios y no les hacemos caso.



Están dispersos por toda nuestra geografía y, no sé si es el caso de este, en su gran mayoría servían a los pastores para resguardarse de la noche.

Ah, por cierto, la “Ruta de les Cales” forma parte del GR-92 (código de color blanco y rojo), llamado “el sender del Mediterrani”, con el que se puede ir desde Portbou hasta Ulldecona, mas de 500 kms en total.

dimarts 28 de octubre de 2008

La Vall d'Aran

Ha sido un verano intenso... muy intenso "traileramente" hablando.

Con tan solo con un día de fiesta durante todos los meses de verano parecía que sería un periodo estival mas, sin mucha moto ni caminos en el calendario, pero afortunadamente no fue así. Cada jueves, o casi cada jueves, mi único día de fiesta, lo aproveché para recorrer caminos y hacer salidas de día entero. Se puede decir que, entre trabajar y trailear, ¡no he tenido ni un día de descanso en lo que ha durado el verano! Eso si... no me arrepiento de ir los viernes a trabajar con los brazos molidos de tantos quilómetros en la espalda (o en el culo...).



Puesto que casi cada salida fue por la zona de Andorra y Vall d'Aran, eran un mínimo de 500 quilómetros en un día, solo de subir y bajar. A veces, para evitarme la paliza, cargaba con la tienda de campaña o me quedaba a dormir en el campamento base de Marta y Javi, donde, juntamente con Roël, compartí una de las mejores rutas que he hecho este verano. Ir a pasar la noche fuera suponía salir después de trabajar y subir directamente a la zona alta de Catalunya, llegando hacia las 22 a destino, un pequeño sacrificio que merecía la pena, pues al día siguiente tenia más horas de pista para disfrutar de la compañía, la solitud, el paisaje y de mi moto.



Pasar del calor y el bochorno de la costa al fresquito y ambiente mucho más seco de la montaña también era un lujo que me motivaba cada semana. Incluso la semana que recorrimos la zona de la Vall d'Aran saliendo desde la Vall de Cardós tuve que ponerme la chaqueta, pues cuando llegas a los 2200 metros y con niebla, ¡no hay verano que valga!



Algunos de los problemas que puedes encontrarte en verano cuando recorres zonas de alta montaña en donde seguro nieva en invierno es que durante los meses de bonanza climatológica aprovechan para reparar caminos o hacer tareas que, normalmente, imposibilitan el paso de vehículos por la zona. De todas formas, con los detalladísimos mapas que llevaba Roel no nos costó encontrar alternativas de paso. Cuanta verdad hay en que la gente de fuera conoce mejor lo nuestro que nosotros mismos... ¡y muchas veces también lo valoran más!



En la ruta que compartí con los Nufenens y Roel incluso pasamos por un pueblo fantasma...



...que con la niebla que había aún ambientaba mas tan pintoresco escenario.



La pista subía y subía, típico terreno pirenaico, mucha pizarra y mucha piedra cortante escondida en el suelo, que de vez en cuando asomaba la cabeza y que te puede provocar algún que otro pinchazo como la cojas de pleno. El verde no dejó de acompañarnos durante todo el día, menos cuando sobrepasamos la altitud por encima la que ya no se ven muchos árboles.



Siempre me ha hecho mucha gracia encontrarme a gente de la zona que utiliza a diario los mismos caminos que nosotros cogemos de vez en cuando. Para esa gente, lo que es para nosotros unos paisajes de ensueño, es su hogar. Además, tiene que ser divertido para ellos ver como un grupito de personajes se ponen todas las armaduras para recorrer unas pistas que ellos hacen solo una mano en el volante y ¡una oveja en el maletero!



Os habéis dado cuenta que pequeña se ve la ex-125 de Nufenena al lado de la Adv990?



Durante toda la jornada nos acompañaron unas nubes bajas...



... lo que no pensábamos es que íbamos a adentrarnos en ellas...



Si conducir por caminos de alta montaña ya requiere algo de concentración, imaginaos si no veis nada... Normalmente los laterales de estos caminos acaban en unas fuertes pendientes, casi precipicios, y están llenos de badenes hechos por el agua durante la temporada de deshielo. De todas formas eso no fue problema y ninguno de nosotros hizo descenso libre... eso sí, ¡pasamos frio en pleno verano!





Poco a poco el GPS empezó a restar metros a la máxima altitud que alcanzamos en esa localización, sobre los 2200 metros, y la niebla poco a poco empezaba a desaparecer.



Ya pocos km's de pistas quedaban, pero el espectáculo no había acabado aún...



... y es que el Port de la Bonaigua con los grupos de caballos pastando libremente por doquier es siempre una instantánea que no debemos despreciar.



De vez en cuando un alto en el camino se agradece...



... e incluso la piedra más tonta del camino es una butaca de lujo...



... con unas vistas de lujo...





El día iba avanzando pero no estábamos cansados, o al menos eso decíamos... Estando en la Vall d'Aran no podíamos dejar de visitar Montgarri.



Eso sí, solo visitar...





... y como mucho comer algún bocadillo, ¡porque los precios eran de escándalo! Claro que dada la localización del restaurante era de esperar...



Ya de vuelta al campamento base surgió una de las escenas que más me gusta encontrarme en estos pasos...



Poco más de sí daba ya el día y nos volvimos al camping. A mí me quedaban aun mas de 200 km's hasta casa y seguro se me haría de noche, aunque no era problema después de haber compartido estos momentos, estos paisajes y ese bocadillos de beicon de más de 5 euros con una gente fantástica...





...para casa a dormir que mañana tocaba trabajar...


dimarts 7 de octubre de 2008

Sort y los contrabandistas

(Algunas de las fotos de esta crónica son de Amoteros)

Algo se cocía en el sector Tarragoní... y el comando GarrafOn tubo que ir a investigar...



4:30 de la mañana, en pie y vestido para estar ya a las 5 rodando hacia Bellpuig, donde había quedado con Javi y Marta a las 7:00, como siempre buscando carreteras secundarias, lo que me llevó 2 horas de camino a unas temperaturas bastante bajas que me pillaron por sorpresa, pues no iba yo muy preparado para soportarlas... Que pasé un frío de narices vaya!



Después de poner gasolina y tomar un café con leche, de máquina pero calentito, llegaron las dos fieras del trail, Javi con su flamante KTM 990 Adv y Marta con su GS calzando mixtas (suerte que iba con mixtas, sino no la pillamos).



Quedaba aún hora y media de camino, con lo cual nos pusimos en marcha hacia Sort, donde habíamos quedado para espiar los movimientos de un grupo de traileros que ya habían emprendido el camino un día antes, todo por pistas. Eso si, paramos a desayunar que con el estomago vacío uno no puede darle al gas, las subidas parecen mas empinadas y las piedras mas grandes.

Por fin llegamos a Sort donde pudimos contemplar como ya había un grupito de gente, antes de abrir, en la puerta de la Bruixa d'Or, donde venden lotería de navidad. De todas formas nosotros buscábamos un perfil de personajes distintos... y los encontramos en una gasolinera próxima. Ahí estaban... con sus motos y vestidos de romanos... esperando a que alguien dijera: -Vamos ya o que? Que tengo hambre!- Y es que el final de la ruta era Tor, donde nos esperaban para comer embutidos y carnes a la brasa.



Por cierto, al final decidimos no ocultarnos mas y saludar a la gente para unirnos a ellos en vez de espiar sus movimientos entre las sombras, llámalas sombras o llámalas nubes de polvo, porque si algo hay por la zona es polvo! Madre mía que seco está todo...



Pistas rápidas y polvorientas son las que nos acompañaron todo el camino. Aún así el tipo de terreno de la zona es muy traicionero pues, aunque rápido, siempre esconde algún socavón (o socabrón, depende si te caes o no) o piedra afilada que te hace botar inesperadamente o, en el peor de los casos, pinchar, como pasó en dos o tres ocasiones a dos o tres compañeros de ruta.



Al poco de pistear por unos paisajes de lujo llegamos al “Refugi de la Basseta”, en Sant Joan de l'Erm. Desde ahí empieza la pista que nos llevaría hasta Andorra para buscar la pista a Tor después de recorrer varios quilómetros por tierras andorranas.



He estado ya varias veces por esa zona, sea de acampada, a pie, en coche o moto y nunca me canso de visitar estos parajes. Sin duda una de mis zonas favoritas para ir a pasar los pocos días libres que tengo.



Después del reagrupamiento en la Basseta, cogimos la pista que nos llevaría hasta Santa Magdalena, atravesando un par de badeos.







Ya, hasta Os de Civís, queda poco y sin muchas mas paradas llegamos sin mas incidentes que un pinchazo que hizo replantear la ruta a Ciscu por unos momentos, aunque seguimos con el plan inicial al encontrarnos en un punto medio del recorrido.



Ya con todos agrupados de nuevo hasta Os de Civís fue un paseo, durante el cual hasta Javi (Nufenen) se hizo amigo de un hombre que, recogiendo setas, no sabia ni donde estaba y que le propuso que le bajara en moto hasta el pueblo... Parece ser que la sensatez de Javi le obligó a decirle que lo sentía mucho pero que la moto era nueva, pesaba bastante (la moto, no el hombre…) y no quería arriesgar... eso si, le indicó la dirección que tenia que seguir y además no estaba lejos de Os de Civís. Esperemos que la próxima vez que pasemos no esté allí sentado esperando si alguien le lleva...



Desde Os de Civís cogimos asfalto hasta la entrada de la siguiente pista que nos llevaría a Tor. En territorio andorrano pusimos gasolina y algún que otro producto típico de la zona se compró... y es que... que tendrá Andorra que siempre que vas te gastas pelas en sus tiendas...



Ya con un hambre que me desmayaba (y Javi no quería dejar comernos el bocadillo para desayunar...) cogimos tierra, a unos 2000 metros de altura entre árboles, badeos, vacas y caballos llegamos a Tor donde varios perros y la comida nos esperaban...



A comer!!

dijous 11 de setembre de 2008

Transcatalunya 2008, fallida...

Algunos meses de preparación, algún que otro eurillo invertido en material y muchas ganas, eso es lo que teníamos Mónica y yo antes de empezar esos cuatro días de travesía por las comarcas catalanas que nos tenían que llevar hasta la zona de los pirineos y volver por caminos. Digo nos tenían que llevar porque al final nos quedamos a medio camino...



Todo empezó el pasado 11 de setiembre, Diada de Catalunya, aprovechando el puente de 4 días y un tiempo aceptablemente bueno. Con el quad y la moto cargada hasta los topes, maletas laterales incluidas, con tienda de campaña, ropas, comidas y cosas varias que uno puede necesitar en una pequeña travesía, salimos temprano por la mañana con un claro objetivo, intentar llegar hasta igualada... cosa que no tenia yo muy clara pues, aunque pude haber sacado algo de tiempo, no pude explorar muy bien la zona y todos los caminos que me sabia eran aptos solo si vas descargado y preferiblemente con una moto que no pese 200 quilos...



El primer tramo fue bastante feo. Mucho camino bordeando campos agrícolas que no tenían mas interés que lo bonitos que son los viñedos en setiembre. Conforme íbamos subiendo hacia Igualada, cada vez el terreno se complicaba mas... y mas... y mas... hasta que en la tercera vez que tuve que levantar mas de 200 quilos del suelo, sudando como un gorrino y con la vena del cuello hinchada, decidimos coger un trozo de asfalto que nos facilitaría mucho la vida y cuyo enlace habíamos pasado pocos metros atrás. Realmente era la mejor solución, pues no íbamos muy sobrados de tiempo por el tipo de terreno que nos encontramos, un terreno bastante técnico y pedregoso, muy pedregoso, que nos hizo perder muchos minutos para hacer un quilometraje bastante escaso.



Por fin llegamos a Igualada, punto medio del tramo que teníamos intención de recorrer esa jornada. Ya era pasado medio día y acordamos que, en cuanto entráramos en la pista que nos tenia que llevar cerca del camping donde pasaríamos la noche, comeríamos algo. Siempre es mejor comer en un lado del camino que en el arcén de una calle de ciudad... si mas no el camino es mas tranquilo y hasta la comida sabe mejor!



Así pues, pasado el polígono que casi siempre tienes que atravesar para ir a buscar alguna pista, seguimos el track para encontrar un lugar donde comer. La pista era buenísima y mis preocupaciones de horarios se esfumaron al ver que llevábamos un ritmo que superaba al que yo había considerado al hacer mis cálculos. Anda! si nos hemos equivocado de desvío... bueno, aprovechemos para comer algo, este parece un buen sitio. Algo rápido: pan, queso y longaniza con una cola.



Después de reponer un poquito las fuerzas, con todo encima las monturas otra vez, y con Mónica esperando a que encienda la moto para seguir el camino, quito el caballete central y PAM. Se para la moto. Mas que pararse se queda sin corriente, nada, seca, tiesa, el contacto no responde. Lo primero que miro son los fusibles y, efectivamente, estaba quemado. Ningún problema, cojo los de recambio, lo sustituyo y le doy al contacto. PAM otra vez. Ostias... que pasa? Yo ya estaba buscando el martillo para darle haber si solucionaba algo cuando Mónica, mas sensata, llamó a Aprilia para que nos dieran el numero de algún concesionario para preguntar que podría ser.



Con el numero de varios concesionarios empecé a hacer llamadas que no me llevaron a ningún sitio pues era mediodía y seguro estaba todo cerrado. Así pues pasé al plan b, el del martillo. Casi iba ya a cogerlo cuando recordé que tenia mi navaja suiza en el bolsillo (gracias Feno por traérmela desde Suiza) y me lié a cortar un cacho de cable de una instalación para la toma de 12V que le instalé hace un tiempo. Y diréis... para que? pues primero quería comprobar que ahí no estuviera el problema, y una vez comprobado, con mi último fusible sano, me fabriqué un fusible casero (cosa nada recomendable pues puedes fundir el sistema eléctrico de la moto) pero en este caso funcionó. La moto arrancó. No comprendí muy bien porque, pero ahora lo sé, después de reparar la avería en el taller y que me mostraran el cable que estaba dañado. El cable en cuestión pilló tal recalentada por un cruce que habia que estaba requemado. Imagino que entre que quemé el último fusible y puse el mío casero pasó suficiente tiempo como para dejar enfriar el circuito y aguantó. De todas formas fue mas suerte que conocimientos técnicos de cualquier tipo.



Con la moto en marcha seguimos el camino pues estábamos ya lejos para regresar en lo que quedaba de día y relativamente cerca del camping. Aún así, en la primera gasolinera que encontramos compré fusibles nuevos y los sustituí.



Ya registrados en el camping, un camping muy pequeño que por suerte tenia UNA plaza libre, montamos la tienda y empezamos a recoger trastos y resguardarlos de unas nubes negras con relámpagos que se acercaban... La previsión del tiempo ya nos advirtió de este frente, pero seria solo esa noche, con lo que nos despertamos al día siguiente con un buen sol y un terreno menos polvoriento.



Después de una buena ducha, esa noche tocaba arroz al fungi de sobre para cenar. Oye! y ni tan mal! Al menos estaba calentito, que ya apetecía con la de agua que caía fuera... y es que hay pocas situaciones tan relajantes como oír el agua repicar sobre la tienda mientras intentas coger el sueño acurrucado en el saco de dormir... aunque hay personas que opinan lo contrario...

Nos vestimos, medio recogemos todo y desayunamos mientras comentamos el día anterior y lo que haríamos en este cuando se me ocurre mirar la hora... Madre mía! casi las 10 y media! y la tienda por desmontar! en un tiempo récord desmontamos y seguimos la marcha.

Teníamos ante nosotros el Pantà d'Oliana. Precioso. Cogimos una carreterita estrecha que nos llevó a bordear casi el pantano entero y alguno que otro tramo de pista de los alrededores. Que vistas...

En este tramo el track empezó a hacer el tonto. Caminos de cabras y zonas que no podíamos atravesar a causa de las señales. Decidimos pues seguir la carretera estrecha hasta mas adelante, donde retomaríamos el track. Y vaya si lo retomábamos, pero después de subir una pendiente desecha por las lluvias y con unas zanjas considerables. Mónica se adelantó para explorar con el quad que escaló de manera admirable esa pendiente y sin despeinarse. Yo, cargado como iba, preferí mirar desde abajo si el camino seguía o era otro tramo de cabras y tendríamos que seguir por asfalto un trozo mas. Desde lo alto de la subida Mónica me hizo una señal, el camino seguía y, al parecer, el gps decía que era por ahí. Nada pues, para arriba... o... para dentro de una zanja... si es que ya dicen que si intentas no meterte por un sitio pero la moto le apetece meterse... ella manda... venga pues, los dos al suelo y la moto metida en la zanja con una pendiente no despreciable.



Lo bueno es que con el agujero que quedo después de intentar sacar la moto de ahí se aguantaba sola, sin caballete ni nada, lo malo es que el fusible volvió a petar, y esta vez no hubo nada que hacer. Otra vez fue Mónica la que me enseñó el teléfono y me dijo que llamara a la grúa al ver que yo estaba a punto de intentar razonar con mi moto explicándole que tenia que encenderse y pidiéndole explicaciones de la avería... en fin...







Llamar a la grúa fue la única solución que pudimos encontrar después de quemar todos los fusibles que tenia de repuesto y agotar todas las soluciones tipo MacGyver que se me ocurrieron, pero primero debíamos sacar la moto de la zanja, bajarla de la rampa y llegar a alguna carretera que tuviera "nombre" y apareciera en los mapas...

Para sacar la moto del berenjenal en el que estaba teníamos que descargarla completamente y lo pusimos todo encima del quad a modo de quad-patera.



La verdad es que quedaba muy aventurero con tantos trastos atados. Una vez hubo adelgazado algunos quilos, Mónica sugirió tumbar la moto y arrastrarla para sacarla de ahí... Las dos primeras ideas que tubo, la de llamar a asistencia de Aprilia y, después, a la grúa fueron geniales, de verdad, pero esta última era una medida que no entraba en mis planes... Imagino que lo leyó en mi cara cuando lo propuso porque no lo sugirió mas ni insistió en el asunto... Solo había una posibilidad, levantarla a peso. Me quité la coraza, la chaqueta, los pantalones... bueno, los pantalones no, y me puse los guantes, agarré la moto por el soporte de las maletas y con la imagen en mi mente de la idea que propuso Mónica, la de arrastrar la moto, empecé a levantarla y entre los dos la sacamos de ahí. Como pesa la burra... aunque para burro yo!

La bajada tampoco fue ningún camino de rosas pues tuvimos que hacerlo marcha atrás y no es tarea fácil. Una vez abajo Mònica me ofreció un zumo que agradecí mucho, aunque no lo mostrara por mi cara de decepción por lo sucedido. Solo quedaba remolcar la moto con el quad con una cincha hasta la carretera y a espera a la grúa que nos llevaría hasta casa, destino que no tendríamos que haber alcanzado hasta dentro de dos días...



De todas formas nada nos impidió llegar al día siguiente a Sant Joan de l'Erm para acampar una noche, eso si, en coche...



Por cierto, despues de perseguir a la ardilla por el camino durante varios minutos pude pillarla y hacerle la foto!